Durante la tarde del domingo 30 de junio, un hombre tomaba el sol tranquilamente en el jardín de su casa en Clapham al suroeste de Londres, cuando repentinamente y para su asombro a pocos metros de el, cayó el cuerpo de un hombre que se había ocultado en un tren de aterrizaje de un vuelo con destino al aeropuerto londinense de Heathrow.

«Al principio, pensé que era un vagabundo que dormía en el jardín, llevaba su ropa, miré más atentamente y vi que había sangre en todos los muros del jardín, entendí rápidamente que había caído», declaró un vecino.

Tal fue la magnitud del impacto de la caída que dejó un agujero en el césped y en una losa del jardín.

El vecino también detalló que, «una de las razones por las que el cuerpo estaba intacto es porque estaba como un bloque de hielo».

La empresa Kenya Airways declaró que la policía habría rastreado el cuerpo a su vuelo desde Nairobi a Londres, donde también fue encontrada una mochila en el compartimiento de aterrizaje del avión.

A su vez la empresa dijo que la muerte fue «desafortunada» y que estaba cooperando totalmente con las autoridades británicas y kenianas, mientras tanto la policía detalló que se realizará una autopsia para determinar la causa de muerte.